Desenfocados

Estos días, obstinados en nuestra propia razón, parece que nos sentimos legitimados para insultar o hablar con impertinencia a cualquiera que nos contradiga. Nos vale cualquier contexto. Las conversaciones directas han empezado a escasear, pero las redes siguen siendo un escenario repleto de reacciones cotidianas. Lo curioso es que hay poco de razón en eso. Lo que hay es mucha pasión. No es algo nuevo. Todos sentimos apego por nuestras creencias. Nos dicen quienes somos y alimentan nuestro ego. Las llevamos con nosotros por la vida y las exhibimos orgullosos en algunos momentos. Lo difícil de estos días es que ese apego se ha vuelto ciego. Ciego porque nace del miedo. Ciego porque nos secues

TIEMPO DE APRENDER  Espacio para el Aprendizaje Cotidiano