Una vida sencilla

La realidad siempre me resultó compleja. Seguramente por eso, se despertó en mí la pasión por lo sencillo. Vivir situaciones difíciles muy pronto, sostener relaciones complicadas durante mucho tiempo, responsabilizarme de cosas que no me correspondían o no atreverme a cambiar lo que no me gustaba, fueron, durante muchos años, elementos clave de esa complejidad. Cuando comprendí que las cosas podían ser diferentes, empecé a mirar cada nueva situación compleja, como un desafío que desenmarañar. Cometemos el error de creer que lo sencillo es fácil cuando es justo lo contrario. Lograr hacer algo sencillo, significa que hemos comprendido su complejidad y, con mucho trabajo, destilamos lo esencial

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